Pedro Haces Barba impulsa semana laboral de 40 horas

Por Bruno Cortés

 

En el Congreso se viene una discusión que puede cambiar la rutina de millones de trabajadores: bajar la jornada laboral de 48 a 40 horas por semana. Y quien está empujando fuerte el tema es el diputado Pedro Haces Barba, de Movimiento Regeneración Nacional, mejor conocido como Morena.

Haces lo dice sin rodeos: esta reforma es prioritaria. No como un capricho político ni como una bandera ideológica, sino como un paso para que México se ponga al nivel de otras economías donde trabajar 40 horas es lo normal. En pocas palabras, la apuesta es que la gente tenga más tiempo para vivir y no solo para sobrevivir.

El próximo lunes será clave. El titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Marath Baruch Bolaños López, acudirá a la Comisión del Trabajo y Previsión Social para dialogar sobre la propuesta. Después, las mesas directivas de esa comisión y la de Puntos Constitucionales se reunirán para analizar el proyecto. La idea es clara: discutirlo a fondo el lunes y que el martes pueda subir al Pleno.

¿Qué significa esto para alguien que no vive metido en la política? Básicamente, que la Cámara de Diputados está a punto de decidir si millones de personas trabajarán ocho horas menos a la semana. Puede sonar poco, pero en la práctica implica salir más temprano, descansar más o tener un día adicional de descanso dependiendo de cómo se implemente en cada empresa.

Haces pone un ejemplo muy cotidiano: hay trabajadores que pasan hasta tres horas de ida y tres de regreso en transporte público. Son seis horas diarias que no se pagan y que se van en traslados. Si a eso le sumas una jornada larga, el descanso real se reduce al mínimo. La lógica detrás de la reforma es que una persona menos agotada rinde mejor, se enferma menos y comete menos errores, sobre todo en plantas industriales donde un descuido puede costar caro.

Ahora, el tema delicado es la economía. Reducir horas sin bajar sueldos implica que las empresas podrían necesitar contratar más personal o pagar más horas extra. Y ahí entra el riesgo de inflación. Haces reconoce ese punto: si no se hace con cuidado, el empresario podría trasladar ese costo al precio final del producto, y quien termina pagando es el consumidor.

Por eso la propuesta contempla una aplicación gradual. No sería de un día para otro. Además, se establece que las primeras 12 horas extra se paguen al doble y las siguientes al triple. Con esto se busca que las empresas se organicen mejor y no dependan permanentemente de jornadas extendidas.

En términos de política pública, la reforma toca tres frentes: derechos laborales, productividad y estabilidad económica. Si se implementa bien, podría mejorar la calidad de vida sin desatar una espiral de precios. Si se hace mal, podría presionar a pequeñas y medianas empresas.

En paralelo, Haces dejó claro que Morena respaldará las reformas que envíe la presidenta Claudia Sheinbaum, incluida una eventual reforma electoral. El mensaje es político pero directo: la bancada oficialista cerrará filas con el Ejecutivo.

Así que lo que viene no es solo un debate técnico. Es una discusión sobre cómo queremos trabajar y vivir en México. Menos horas laborales suena atractivo, pero el verdadero reto será encontrar el equilibrio entre descanso, productividad y precios estables.

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