Por Juan Pablo Ojeda
México y Estados Unidos dieron un paso relevante en su relación económica al anunciar el primer plan de acción conjunto para coordinar políticas comerciales sobre minerales críticos, insumos estratégicos para la industria tecnológica y la seguridad económica de ambos países. El acuerdo se concretó tras una reunión en Washington entre el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard.
Desde la óptica del gobierno mexicano, este entendimiento no es un asunto técnico menor. Los minerales críticos —como el litio, el aluminio o el zinc— son la base de sectores que hoy definen el crecimiento económico: semiconductores, baterías para autos eléctricos y tecnologías de punta. En pocas palabras, quien controle su suministro tiene una ventaja clara en la economía del futuro.
Jamieson Greer subrayó que el plan de acción llega en un momento clave, a las puertas de la revisión del T-MEC prevista para 2026. El mensaje político es claro: ambos países buscan llegar a esa negociación con una agenda común y con cadenas de suministro más fuertes en América del Norte, menos expuestas a interrupciones externas y a distorsiones del mercado global.
El acuerdo contempla identificar qué minerales son prioritarios para México y Estados Unidos, así como analizar esquemas de precios mínimos para su comercio transfronterizo. Esto abre la puerta a una mayor certidumbre para productores, inversionistas y gobiernos, en un contexto internacional marcado por la competencia estratégica entre bloques económicos.
Today, Ambassador Greer joined Mexican Secretary of Economy @m_ebrard in enacting the U.S.-Mexico Action Plan on Critical Minerals.
Under this first-of-its-kind Action Plan, the United States and Mexico will work to develop coordinated trade policies towards a binding… pic.twitter.com/qq8Jgmm4MS
— United States Trade Representative (@USTradeRep) February 4, 2026
El anuncio coincidió con una cumbre ministerial sobre minerales críticos organizada por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con la participación de representantes de 55 países y a la que acudió el canciller mexicano, Juan Ramón de la Fuente. En ese foro, el vicepresidente estadounidense JD Vance planteó la creación de un bloque comercial que reduzca la dependencia de China, país que hoy concentra buena parte del control global de estos recursos.
Para México, el acuerdo representa una oportunidad doble: consolidarse como socio estratégico de Estados Unidos en sectores de alto valor agregado y fortalecer su posición de cara a la renegociación del T-MEC. Para ambos gobiernos, el mensaje es que la política comercial ya no se limita a aranceles, sino que se ha convertido en una herramienta central de seguridad económica y geopolítica.
















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