¿La IA me va a quitar la chamba? Profesiones en México que ya se están transformando (y no son las que crees)

Durante décadas, las películas nos vendieron la idea de que los robots vendrían por los trabajos de las fábricas o los almacenes. Sin embargo, en el México de 2026, la realidad nos dio un giro de tuerca: los brazos mecánicos siguen ahí, pero es el software el que está moviendo el piso a las oficinas. La pregunta ya no es si la Inteligencia Artificial (IA) va a quitar empleos, sino qué tan rápido somos capaces de aprender a usarla antes de que alguien más lo haga. En nuestro país, la transformación no está ocurriendo solo en Silicon Valley, sino en los despachos de contadores, agencias de diseño y hasta en las cocinas de los restaurantes.

Una de las profesiones que está viviendo una metamorfosis total es la de los contadores y auxiliares administrativos. En México, el SAT es famoso por su complejidad, pero la IA ha llegado para domar a la fiera. Los despachos contables que antes dedicaban semanas a la captura de facturas y conciliaciones bancarias ahora usan algoritmos que hacen el trabajo en minutos y sin errores de dedo. Esto no significa que el contador desaparezca, sino que su valor ya no está en «arrastrar el lápiz», sino en ser un consultor financiero que ayuda a las PyMEs a no pagar impuestos de más y a planear sus inversiones. El contador que solo captura datos sí está en peligro; el que analiza estrategias es más necesario que nunca.

El sector del servicio al cliente es otro frente de batalla. Todos hemos sufrido con los chatbots tradicionales que no entienden nada, pero la nueva generación de IA con procesamiento de lenguaje natural está cambiando las reglas. En México, empresas de e-commerce y servicios financieros están reemplazando los guiones rígidos por IAs que entienden el sarcasmo, el tono y hasta los modismos locales. Esto está obligando a los operadores de call center a especializarse en casos complejos donde la empatía y la negociación humana son irreemplazables. La chamba de «repetir un guion» tiene los días contados, pero la gestión de crisis humanas está en su mejor momento.

Sorprendentemente, la arquitectura y el diseño de interiores también están en la lista de transformación. Antes, un arquitecto podía tardar días en proponer tres renders diferentes para una remodelación en la Condesa o San Pedro Garza García. Hoy, existen herramientas de IA generativa que, con una foto del espacio y un par de instrucciones, ofrecen veinte opciones de estilo, materiales y mobiliario en segundos. Esto ha democratizado el diseño: ahora cualquier contratista con una tableta puede ofrecer visualizaciones profesionales. El arquitecto ahora tiene que enfocarse más en la viabilidad técnica, el conocimiento de materiales locales y la supervisión de obra, dejando el dibujo conceptual a la máquina.

Incluso en la gastronomía mexicana, la IA se ha colado hasta la cocina. No estamos hablando de chefs robot, sino de sistemas inteligentes que predicen exactamente cuánto pastor, cuántas tortillas y cuántos aguacates se van a consumir un viernes de quincena según el clima y los eventos locales. Los gerentes de restaurantes están pasando de «adivinar» las compras a gestionar inventarios con precisión quirúrgica, reduciendo el desperdicio de comida de forma drástica. La tecnología no está cocinando el taco, pero está decidiendo cuánta carne comprar para que el negocio sea rentable.

La IA no es un monstruo que viene a vaciar las oficinas de Reforma, sino un filtro que está separando las tareas repetitivas del verdadero talento humano. En México, la clave para no perder la chamba no es pelearse con el algoritmo, sino entender que la IA es el nuevo Excel: una herramienta básica que todos debemos dominar. Al final del día, la creatividad, el juicio ético y el «colmillo» para cerrar un negocio siguen siendo habilidades profundamente humanas que ninguna computadora ha logrado replicar todavía.

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