La cuenta regresiva para la Copa del Mundo 2026 ya empezó a sentirse en México, y no solo en lo deportivo. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, llegará al país en los próximos días con una misión clara: revisar de cerca cómo avanzan las sedes que recibirán el torneo más importante del futbol.
Su visita no es protocolaria. Forma parte de un recorrido estratégico para evaluar si México está listo en términos de organización, logística y operación. En pocas palabras, es una especie de “examen previo” para asegurar que todo funcione cuando llegue el Mundial.
El dirigente aprovechará un momento clave del calendario futbolístico. Coincidirá con los partidos del Repechaje Intercontinental y con la reinauguración del Estadio Banorte, eventos que servirán como una prueba real de cómo responde el país ante partidos de alta exigencia.
El recorrido comenzará en Monterrey, una de las ciudades que tendrá un papel importante en la Copa del Mundo. Ahí, Infantino observará de cerca la operación de los partidos y la capacidad del estadio y la ciudad para recibir a miles de aficionados. Después, viajará a Guadalajara, otra de las sedes confirmadas, donde continuará con la supervisión.
Este tipo de visitas son comunes antes de un Mundial, pero también son decisivas. Más allá del espectáculo en la cancha, la FIFA pone especial atención en temas como seguridad, movilidad, infraestructura y experiencia del aficionado. Todo eso influye en la calificación que recibe cada sede.
México, que compartirá la organización del torneo con Estados Unidos y Canadá, busca consolidarse como uno de los anfitriones más sólidos. Y aunque tiene experiencia previa, el reto ahora es mayor por la magnitud del evento.
Así, la visita de Infantino no solo marca presencia institucional, también representa un termómetro real sobre el nivel de preparación del país rumbo a 2026.
















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