La misión Artemis II logró un momento histórico el pasado 6 de abril al registrar un eclipse solar durante su sobrevuelo de la Luna, en una de las fases más relevantes de este vuelo tripulado. Un día después, la tripulación inició oficialmente su regreso a la Tierra, tras completar una serie de maniobras y actividades científicas clave para el futuro de la exploración espacial.
De acuerdo con la NASA, el fenómeno fue observado cuando la Luna se interpuso entre el Sol y la nave Orion, ofreciendo una perspectiva única fuera de la órbita terrestre. Las imágenes obtenidas no solo documentan este eclipse, sino también la llamada “puesta de la Tierra”, una vista en la que el planeta parece ocultarse en el horizonte lunar, evocando algunas de las postales más emblemáticas de la exploración espacial.
La tripulación está integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, quienes durante la misión también establecieron comunicación con astronautas a bordo de la Estación Espacial Internacional, compartiendo experiencias operativas y datos relevantes del vuelo.

En términos técnicos, la nave Orion comenzó su jornada a más de 36 mil millas de la Luna y a más de 236 mil millas de la Tierra. A las 13:23 horas (tiempo del este de Estados Unidos), abandonó la esfera de influencia lunar, entrando nuevamente en el dominio gravitacional terrestre, un punto clave que marca el inicio formal del trayecto de retorno.
Durante el sobrevuelo, Orion se aproximó a unos 6 mil 500 kilómetros de la superficie lunar, permitiendo a la tripulación capturar imágenes detalladas del terreno, incluidas zonas de la cara oculta que no habían sido observadas directamente por humanos en misiones tripuladas. Entre los registros destaca la observación del cráter Vavilov, ubicado en el borde de la cuenca Hertzsprung, una de las formaciones más antiguas y extensas del satélite natural.
Como parte de las operaciones, se registró una interrupción de comunicaciones de aproximadamente 40 minutos, provocada por el paso de la nave detrás de la Luna respecto a la Tierra, en coordinación con la Red del Espacio Profundo. Antes de este momento, los astronautas realizaron una sesión de transferencia de datos con equipos científicos en Tierra, enviando imágenes, video y telemetría recopilada durante el sobrevuelo.
En la fase de regreso, la nave ejecutará tres maniobras de corrección de trayectoria, esenciales para ajustar su ruta de reentrada. Estas acciones forman parte de la validación de sistemas en este vuelo de prueba, considerado un paso crucial antes de futuras misiones con alunizaje.
La NASA también confirmó que Artemis II estableció un récord al convertirse en el vuelo tripulado que ha alcanzado la mayor distancia desde la Tierra, superando hitos previos en la historia de la exploración humana.
Más allá del logro técnico, los datos obtenidos durante esta misión serán fundamentales para el desarrollo de las siguientes etapas del programa Artemis, cuyo objetivo es establecer una presencia sostenible en la Luna y sentar las bases para futuras misiones a Marte.
















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