En medio de recientes protestas de taxistas concesionados, el plan plantea establecer zonas de recogida diferenciadas dentro de las terminales del aeropuerto capitalino. De acuerdo con lo expuesto por la mandataria federal, la intención es generar un esquema operativo con reglas claras para todos los prestadores del servicio de transporte que operan en el AICM.
Según la propuesta preliminar, los taxis autorizados por el aeropuerto mantendrían los puntos preferentes de ascenso cerca de las salidas de las terminales. Esta ubicación estratégica permitiría agilizar la salida de los pasajeros recién llegados y preservar el modelo tradicional de servicio que opera bajo concesión aeroportuaria.
En contraste, las plataformas digitales de transporte recogerían a sus usuarios en zonas designadas más alejadas de las puertas principales, pero dentro de áreas consideradas seguras y funcionales para la operación del aeropuerto. Con ello se pretende evitar interferencias entre ambos servicios y reducir confrontaciones entre conductores.
La presidenta Sheinbaum señaló que este tipo de organización ya se aplica en diversos aeropuertos internacionales, donde las aplicaciones de transporte cuentan con espacios específicos para recoger pasajeros. El objetivo, sostuvo, no es restringir la competencia, sino establecer condiciones que permitan la convivencia de distintos modelos de movilidad.
El contexto de la propuesta responde a una tensión persistente entre taxistas concesionados y conductores de aplicaciones, quienes compiten por la demanda de pasajeros en una de las terminales aéreas más transitadas de América Latina. En varias ocasiones, estas disputas han derivado en protestas, bloqueos y enfrentamientos en los accesos del aeropuerto.
Actualmente ya existen zonas utilizadas por usuarios de aplicaciones —como puntos cercanos al Circuito Interior en la Terminal 1 y la Avenida Fuerza Aérea Mexicana en la Terminal 2—; sin embargo, autoridades federales y aeroportuarias consideran que estos espacios podrían reorganizarse para mejorar el flujo vehicular y brindar mayor certidumbre operativa.
De acuerdo con información del propio AICM y de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), cualquier modificación en el esquema de movilidad deberá garantizar la seguridad de los usuarios, la legalidad de las concesiones y el funcionamiento eficiente del aeropuerto. Analistas del sector señalan que el reto será equilibrar los intereses económicos de los taxistas tradicionales con la creciente demanda de servicios de movilidad digital.
















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