Por Juan Pablo Ojeda
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo estructuró este lunes una agenda financiera integral en coordinación con la Secretaría de Hacienda, el Banco de México (Banxico), el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la banca comercial. El proyecto tripartita se fundamenta en la digitalización de los sistemas de pago, la incorporación masiva de trabajadores informales mediante cuentas sin requerimiento de Registro Federal de Contribuyentes (RFC) y la expansión del otorgamiento de crédito para micro y pequeñas empresas.
El objetivo primario de la administración federal es reducir drásticamente el volumen de efectivo circulante en la economía nacional. La estrategia operativa proyecta implementar terminales de cobro electrónico en todos los estratos comerciales, desde conglomerados empresariales hasta el comercio minorista barrial, facilitando transacciones mediante dispositivos móviles conectados a la red interbancaria.
Estadísticamente, la persistencia del efectivo como método de pago dominante en México representa una barrera estructural para la fiscalización y fomenta la informalidad laboral. La falta de trazabilidad del dinero físico limita severamente la capacidad del sistema bancario para cuantificar los ingresos y evaluar el riesgo crediticio de millones de unidades económicas operantes en el país.
Para revertir esta tendencia métrica, la Secretaría de Hacienda autorizará la apertura de cuentas bancarias nivel 2 y nivel 3 sin exigir el alta previa ante el padrón del SAT. Este mecanismo técnico está diseñado para captar liquidez del sector informal, permitiendo el ingreso al sistema financiero formal de individuos que actualmente resguardan y transaccionan su capital al margen de las instituciones.
El mandato dual del Banco de México cobrará una relevancia táctica en esta estrategia de Estado. De acuerdo con el análisis del economista Jorge Flores, director del Observatorio Newsoring, el artículo 28 constitucional faculta al banco central no solo para controlar la inflación, sino para incidir directamente en el fomento económico, el empleo y la competitividad a través del impulso al crédito productivo.
La banca comercial, actuando como brazo ejecutor del plan, ha formalizado el compromiso de incrementar su cartera de financiamiento orientada a las micro y pequeñas empresas. Este segmento económico, históricamente sub-bancarizado, accederá a líneas de crédito utilizando el historial transaccional digital generado a través de las nuevas plataformas de pago móvil, sustituyendo las garantías prendarias tradicionales.
El modelo de referencia adoptado por el Ejecutivo es la infraestructura de pagos implementada en la India. Dicho país asiático logró una migración masiva de una economía fundamentada en el dinero físico hacia un ecosistema que procesa miles de millones de transacciones electrónicas mensuales en menos de una década, una proyección de crecimiento tecnológico que México intentará replicar durante el actual sexenio.
















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