Por Juan Pablo Ojeda
La Guardia Revolucionaria de Irán emitió una directiva operativa este martes 31 de marzo, en la cual clasifica a 18 empresas tecnológicas y de manufactura de origen estadounidense como objetivos militares. El cuerpo militar de élite fijó el inicio de las ofensivas contra las sedes regionales de estas corporaciones para el miércoles 1 de abril a las 20:00 horas, tiempo local de Irán, instando a la evacuación inmediata del personal civil para preservar sus vidas.
El listado de corporaciones designadas por Teherán como «compañías terroristas espías» incluye a Microsoft, Apple, Google, HP, Intel, Meta, IBM y Boeing. La justificación técnica del mando militar iraní señala a estas entidades como instituciones implicadas en operaciones de inteligencia y soporte logístico a favor de los gobiernos de Estados Unidos e Israel.
De forma paralela a esta declaratoria, el Ejército de la República Islámica de Irán reportó la ejecución de ataques tácticos mediante el uso de vehículos aéreos no tripulados (drones suicidas). Los objetivos alcanzados, según el parte militar, comprenden centros de comunicación e infraestructura de las empresas Siemens, Telecom y AT&T, ubicados en las inmediaciones del aeropuerto de Ben Gurión y en la ciudad portuaria de Haifa, al norte del territorio israelí.
Estas acciones representan una escalada directa en el conflicto armado iniciado el pasado 28 de febrero entre la coalición de Estados Unidos e Israel contra Irán. Durante los últimos 31 días, la zona ha registrado una tasa de ataques diarios sostenidos, los cuales han dañado infraestructura militar y civil de ambas partes en diversos puntos del Medio Oriente.
El impacto logístico de la confrontación se ha cuantificado severamente tras la decisión de Irán de ejecutar el cierre operativo del Estrecho de Ormuz. Este bloqueo interrumpe el tránsito de aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo crudo, generando disrupciones inmediatas en la cadena de suministro energético global y elevando los costos de flete marítimo.
Las métricas de la presencia corporativa estadounidense en la región indican que decenas de miles de empleados civiles operan en los distritos financieros y tecnológicos de Medio Oriente. La orden de evacuación emitida por la Guardia Revolucionaria obliga a las corporaciones a activar protocolos de extracción y suspensión de operaciones físicas en un radio de acción que abarca múltiples países aliados de Washington.
La respuesta de Irán no se ha limitado al sector tecnológico corporativo; los informes de daños incluyen bombardeos balísticos contra bases militares operadas por el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) en la región, así como impactos en infraestructuras de procesamiento energético. La sumatoria de estos vectores de ataque configura una guerra asimétrica de alto impacto material.















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