Por Bruno Cortés
En medio del debate político que se vive en el Congreso, el coordinador del Partido Verde en la Cámara de Diputados, Carlos Puente Salas, dejó clara la postura de su bancada: respaldo total al llamado “Plan B” de la presidenta Claudia Sheinbaum, incluyendo uno de los puntos más discutidos, la revocación de mandato.
Dicho en palabras simples, lo que se está planteando es darle a la ciudadanía una herramienta para evaluar a su gobierno a mitad del camino. Es decir, que las y los mexicanos puedan decidir si el presidente o presidenta debe continuar o no en el cargo. Para el PVEM, esto no representa un riesgo, sino una forma de fortalecer la democracia, al poner en manos de la gente una decisión que antes no existía.
Puente Salas sostiene que este tipo de mecanismos son comunes en otras partes del mundo y que México no debería quedarse atrás. Bajo esa lógica, el Partido Verde no solo acompañará la propuesta, sino que también se alineará con la estrategia política de la llamada Cuarta Transformación, con la que ha votado la gran mayoría de las iniciativas enviadas por el Ejecutivo.
El legislador también dejó ver el cálculo político detrás del respaldo: confían en que, si se llegara a aplicar una revocación de mandato en el tercer o cuarto año de gobierno, la presidenta tendría el apoyo ciudadano suficiente para mantenerse en el cargo. En otras palabras, el ejercicio no solo se ve como un mecanismo de control, sino también como una oportunidad para legitimar el proyecto político en turno.
En paralelo, el diputado abordó otro tema clave: la renovación de consejeros del Instituto Nacional Electoral. Explicó que el proceso buscará perfiles técnicos y con experiencia, seleccionados a partir de un Comité Técnico de Evaluación, con la intención de que las decisiones no respondan únicamente a cuotas políticas, sino a capacidades reales. Aun así, reconoció que el objetivo es construir acuerdos amplios entre fuerzas políticas, especialmente tratándose del árbitro electoral.
Finalmente, Puente Salas no esquivó el tema de sus aspiraciones personales y confirmó que le interesa competir por la gubernatura de Zacatecas. Más allá del discurso, dejó claro que su apuesta es construir acuerdos dentro de la coalición oficialista, bajo la lógica de que los proyectos políticos se sostienen en equipo y no en decisiones unilaterales.
Lo que está en juego, tanto con el Plan B como con la renovación del INE y las futuras elecciones, es el equilibrio entre poder político y participación ciudadana. Y en ese terreno, el Partido Verde ya definió de qué lado está.
















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