Por Juan Pablo Ojeda
En medio de los retos que enfrenta el sistema de salud en México, autoridades federales y estatales se reunieron para revisar qué está funcionando, qué falta y hacia dónde deben dirigirse las políticas públicas sanitarias en los próximos años. El encuentro ocurrió durante la Primera Reunión Ordinaria del Consejo Nacional de Salud para el Bienestar, encabezada por el secretario de Salud, David Kershenobich, donde el foco estuvo puesto en reforzar la prevención de enfermedades, mejorar la atención médica y fortalecer la coordinación entre el gobierno federal y los estados.
Uno de los mensajes más claros de la reunión fue que el sistema de salud no puede funcionar de manera aislada entre niveles de gobierno. En términos simples, lo que se decide en el gobierno federal necesita ejecutarse en hospitales, clínicas y centros de salud que en muchos casos dependen de las autoridades estatales. Por eso, la coordinación entre ambos niveles se volvió uno de los temas centrales del encuentro.
Entre los asuntos que más preocuparon a las autoridades sanitarias estuvo el control del sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que en años recientes había logrado mantenerse bajo control gracias a las campañas de vacunación, pero que ha registrado algunos casos recientes en el país. Kershenobich reconoció el trabajo de los gobiernos estatales y del personal médico para contener la situación, pero advirtió que el esfuerzo debe mantenerse de forma constante.
El funcionario explicó que la estrategia más importante para evitar brotes sigue siendo la vacunación. En particular, se está priorizando la inmunización de niñas y niños de entre seis meses y 12 años, además de otros grupos considerados vulnerables. El objetivo es evitar que el virus vuelva a expandirse y cortar cualquier cadena de contagio a tiempo.
Desde la perspectiva de salud pública, incluso un solo caso de sarampión puede encender las alertas sanitarias. Así lo explicó el subsecretario de Políticas de Salud y Bienestar Poblacional, Ramiro López Elizalde, quien recordó que la enfermedad puede propagarse con rapidez si no se actúa de inmediato. Por ello, las autoridades sanitarias mantienen protocolos de vigilancia epidemiológica que permiten detectar posibles contagios y activar campañas de vacunación en las zonas donde sea necesario.
Pero la reunión no solo se concentró en enfermedades infecciosas. Otro tema que ocupó buena parte de la agenda fue la atención médica durante los primeros mil días de vida, un periodo que los especialistas consideran decisivo para el desarrollo físico, mental y emocional de una persona.
En términos prácticos, esta etapa comienza desde el embarazo y se extiende hasta que el niño o la niña cumple aproximadamente dos años. Durante ese tiempo se construyen las bases del desarrollo humano, por lo que las políticas públicas de salud buscan intervenir desde muy temprano.
Durante la reunión se presentó el Protocolo Nacional de Atención Médica para esta etapa, alineado con el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. El programa incluye acciones como controles prenatales para las mujeres embarazadas, vacunación infantil, pruebas médicas a recién nacidos, promoción de la lactancia materna, apoyo nutricional y programas de estimulación temprana.
Las autoridades recordaron que cada año nacen en México entre 1.7 y 1.9 millones de bebés, lo que equivale a cerca de cuatro mil 600 nacimientos diarios. Por esa razón, invertir en la salud durante esta etapa temprana puede tener efectos positivos a largo plazo, como reducir enfermedades, mejorar el desarrollo infantil y disminuir la mortalidad materna e infantil.
En paralelo, también se presentó una estrategia llamada “Nutriendo Futuros Saludables”, diseñada para combatir la desnutrición infantil. El programa contempla brigadas comunitarias que recorrerán 130 municipios considerados prioritarios para detectar a tiempo casos de desnutrición en menores de cinco años.
Estas brigadas realizarán mediciones básicas como peso, talla y perímetro del brazo para identificar signos de desnutrición aguda. Cuando se detecte un caso, las autoridades podrán intervenir con atención médica y apoyo nutricional para evitar que el problema se agrave.
Finalmente, otro de los desafíos analizados durante la reunión fue la formación de personal médico. Los representantes de los estados señalaron que es necesario planificar mejor la apertura de plazas para internados y residencias médicas, además de asegurar que existan suficientes hospitales y clínicas donde los estudiantes puedan completar su formación.
En términos sencillos, el país necesita más médicas, médicos y especialistas, pero también requiere espacios adecuados para entrenarlos. Sin esa infraestructura, la formación de nuevos profesionales de la salud puede quedarse corta frente a la demanda creciente de servicios médicos.
Al cierre de la reunión, las autoridades coincidieron en que fortalecer el sistema de salud no depende de una sola medida, sino de varias acciones al mismo tiempo: prevención de enfermedades, vacunación, atención temprana en la infancia y formación de personal médico. Todo ello, dijeron, requiere coordinación permanente entre el gobierno federal y los estados para garantizar que la atención médica llegue de manera oportuna a la población.
















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