Sepultan a El Mencho bajo fuerte operativo en Zapopan

Por Juan Pablo Ojeda

 

La mañana de este lunes, los restos de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, fueron trasladados al panteón Recinto de la Paz en Zapopan, Jalisco, bajo un despliegue de seguridad pocas veces visto en un sepelio. A una semana de haber sido abatido en Tapalpa durante un operativo militar, el último recorrido del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación estuvo marcado por vigilancia aérea, convoyes oficiales y restricciones viales.

La carroza blanca partió después de las 10 de la mañana desde una funeraria en Guadalajara, donde la noche previa se realizó el velorio. A lo largo de los 26 kilómetros de trayecto, unidades del Ejército y la Guardia Nacional escoltaron el cortejo, mientras helicópteros sobrevolaban la ruta. El objetivo, según fuentes federales, era prevenir cualquier intento de agresión o confrontación.

El panteón, ubicado en la zona metropolitana de Guadalajara, ya había sido resguardado desde días antes. Patrullas blindadas y vehículos tácticos permanecían en los accesos, y durante el ingreso del cortejo los vehículos fueron revisados uno por uno. Cerca de 80 elementos federales y estatales participaron en el dispositivo.

El ambiente en el lugar combinó discreción y simbolismo. Asistieron familiares y allegados, entre ellos una de sus hijas. Decenas de personas acudieron con el rostro cubierto. Más de 500 coronas florales llegaron al recinto; algunas sin nombre, otras con símbolos asociados al grupo criminal. Las dedicatorias visibles fueron retiradas antes de que pudieran ser fotografiadas. Cuando las carrozas ingresaron al panteón, una banda interpretó “El Muchacho Alegre”, mientras el féretro dorado era bajado e introducido al recinto.

El cuerpo fue entregado días antes por la Fiscalía General de la República a los representantes legales de la familia en la Ciudad de México. Oseguera Cervantes murió el 22 de febrero tras un operativo del Ejército en Tapalpa, al sur de Jalisco, en un episodio que marcó uno de los golpes más relevantes contra el crimen organizado en los últimos años.

El sepelio cerró un capítulo simbólico para la organización que encabezó durante más de una década. Pero el despliegue de seguridad dejó claro que, incluso en la despedida, las autoridades no quisieron dejar ningún espacio a la improvisación.

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