¡Habemus líder! En un movimiento que sacude los cimientos del sindicalismo nacional, el Licenciado Tereso Medina Ramírez ha tomado formalmente el timón de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) para el periodo 2026-2032. No llega solo a calentar la silla, sino que arriba con la espada desenvainada para poner orden en la casa durante el mero festejo del 90 Aniversario de la organización.
El cambio de estafeta se dio en el marco del XVII Congreso Nacional Ordinario, donde se dejó claro que la CTM no es pieza de museo, sino un organismo vivo. Medina Ramírez asume la Secretaría General con la promesa de una cohesión interna que ya le hacía falta al gremio, buscando sacudir el polvo de las viejas prácticas para entrarle de lleno a la modernidad.
Para no perder la memoria histórica y darle su lugar a los que saben, se anunció la creación de un Consejo Asesor Honorífico. Este órgano estará encabezado por don Carlos Aceves del Olmo, quien deja la dirigencia pero no el barco, acompañado de otros «pesos pesados» del cetemismo que aportarán su colmillo retorcido en la asesoría sindical.
La reestructura va en serio y se nota en el organigrama. El nuevo Comité Nacional estrena carteras que suenan bastante rimbombantes pero que son necesarias para los tiempos que corren: Secretaría de Desarrollo Urbano, Enlace Institucional, Vinculación y hasta una del Deporte. Se trata de tener presencia en todos los frentes y no dejar cabo suelto.
Uno de los puntos que más ruido ha hecho entre la base trabajadora es la priorización de la agenda laboral. La nueva dirigencia trae entre ceja y ceja la defensa del salario y, escuche usted bien, el impulso definitivo a la jornada laboral de 40 horas, un tema que ha estado «cocinándose» a fuego lento en el legislativo y que ahora tiene un nuevo padrino.
En cuanto a la «grilla» internacional, Medina sabe que no podemos quedarnos mirando el ombligo. Por eso, se busca una mayor participación en los procesos vinculados al T-MEC. La idea es que la mano de obra mexicana no solo sea barata, sino calificada y bien defendida ante los socios del norte, aprovechando las nuevas secretarías para proyectarse al mundo.
La relación con el poder no se queda atrás. La CTM ha refrendado su disposición al diálogo con el Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Se acabaron los tiempos de cerrazón; ahora la apuesta es por la interlocución institucional y el acuerdo con el sector empresarial para que el desarrollo nacional no sea solo un discurso, sino una realidad en el bolsillo.
Con un ejército de más de 4.5 millones de afiliados, la CTM inicia este sexenio sindical con el reto de demostrar que sigue siendo el músculo obrero más importante del país. La apuesta es clara: unidad, trabajo y una modernización que les permita seguir vigentes otros 90 años.
Finalmente, este relevo generacional y estratégico busca cerrar filas. Entre la celebración y la política, el mensaje es contundente: la CTM se renueva o muere, y bajo el mando de Tereso Medina, parece que han optado por vivir y pelear con todo en el escenario nacional.
















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