Por Bruno Cortés
En medio del debate sobre cambiar las reglas del juego político en México, Emilio Álvarez Icaza, integrante de la organización Somos MX, lanzó una advertencia directa: una reforma político-electoral mal hecha y que divida aún más al país sería extremadamente irresponsable y podría generar nuevos conflictos.
Desde la Cámara de Diputados, explicó que entregaron formalmente su propuesta de reforma a la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, y al presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal Ávila. Lo que están pidiendo no es menor: que el tema se discuta en un Parlamento Abierto, es decir, que no se cocine en lo oscurito y que participen especialistas, legisladores, académicos y ciudadanía.
Para quienes no están metidos en la política, vale explicarlo sencillo: una reforma electoral define cómo se organizan las elecciones, cómo se cuentan los votos, quién vigila el proceso y qué reglas deben cumplir partidos y candidatos. Si esas normas cambian sin consenso, la confianza en los resultados puede debilitarse. Y cuando la gente no confía en las elecciones, la estabilidad democrática se tambalea.
Álvarez Icaza subrayó que su propuesta fue trabajada con exautoridades electorales como Leonardo Valdés, Lorenzo Córdova, Marco Antonio Baños, Arturo Sánchez y Rodrigo Morales, personas que han estado al frente de instituciones encargadas de organizar comicios. La idea, dijo, no es imponer una visión, sino construir un pacto amplio que tenga carácter constitucional y represente la pluralidad del país.
El trasfondo es claro: una reforma electoral no solo es un ajuste técnico, es un acuerdo político de fondo. Debe servir para que quienes ganen una elección puedan gobernar con legitimidad y que quienes pierdan acepten los resultados. En palabras más llanas, que el árbitro del partido sea confiable para todos.
También hizo un llamado a la congruencia política. Si desde el gobierno federal se promueve el diálogo en otros países, dijo, lo lógico sería aceptar el diálogo interno con quienes piensan distinto. Para él, cerrar la puerta a voces críticas solo aumentaría la polarización.
Además del debate legislativo, Álvarez Icaza destacó que “Somos MX” ya superó las 300 mil afiliaciones, rebasando el mínimo legal requerido, y que realizará su Asamblea Nacional Constitutiva. Con eso buscan consolidarse como una opción política formal, no solo como un movimiento de opinión.
En el fondo, el mensaje es sencillo pero relevante: cambiar las reglas electorales es delicado. No se trata solo de mayorías en el Congreso, sino de construir acuerdos que eviten regresar a épocas de conflicto postelectoral. Para Álvarez Icaza, la clave está en el diálogo, la responsabilidad y el entendimiento de que ninguna fuerza política representa por sí sola todas las voces del país.
















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