La marca lanza “Nuestro Dulce Flechazo”, una experiencia digital con IA que personaliza videos románticos desde cada caja de docena.
¡Qué tal, mis capitalinos enamorados! Ya se siente en el aire ese «no sé qué» de febrero y, como era de esperarse, las marcas ya empezaron a sacar sus mejores cartas para que no nos agarren con las manos vacías este San Valentín. Pero lo que se armó con Krispy Kreme México sí que nos dejó con el ojo cuadrado. Resulta que, sin tanto ruido ni comerciales estruendosos, la cadena de donas lanzó una movida tecnológica llamada “Nuestro Dulce Flechazo” que está poniendo el toque digital a la clásica caja de docena.
La bronca de siempre es qué regalar que no sea lo mismo de todos los años. Pues bien, la chamba aquí la hizo la agencia Amaze, que se encargó de convertir un simple empaque en una plataforma de comunicación emocional. El hallazgo no llegó por boletines de prensa aburridos, sino directo en el mostrador: un código QR en la caja que, de forma muy sobria, invita al cliente a vivir una experiencia personalizada que va más allá de echarle el diente a una dona glaseada.
Para explicárselos en plata pura, la mecánica está bien sencilla y no quita mucho tiempo. Una vez que escaneas el código, entras a un sitio donde te piden datos básicos: ¿dónde se conocieron?, ¿qué les gusta? y un par de fotos de la pareja. Con eso, en cuestión de minutos, el sistema utiliza inteligencia artificial para armar un video único. No son las típicas plantillas que se ven en todos lados; cada pieza es distinta y cuenta una historia propia para cada enamorado.
Lo que le da el toque «chilango» y cercano es el protagonista del video: un Cupido diseñado específicamente para el público mexicano. Este personaje no es el típico querubín de tarjeta gringa; tiene voz, carácter y un humor muy de nosotros que humaniza toda la tecnología que hay detrás. Es un acierto total porque, en lugar de sentirse como un robot, se siente como ese compa que te ayuda a quedar bien con la pareja en pleno 14 de febrero.
Desde la trinchera del marketing, esta campaña es una joya porque el producto no se interrumpe para venderte algo más, sino que la campaña nace del producto mismo. Se nota que hubo una investigación fuerte detrás para que la IA no se sintiera como un espectáculo vacío, sino como una herramienta para generar una conexión real entre las personas. Es, básicamente, usar la modernidad para rescatar el detalle romántico de toda la vida.
La ejecución técnica es harina de otro costal. Krispy Kreme México y Amaze desarrollaron esta infraestructura creativa para procesar videos en tiempo real. Esto significa que mientras tú estás esperando el camión o el Metro, puedes generar tu video y compartirlo por WhatsApp o redes sociales sin ninguna fricción. Es una estrategia de amplificación orgánica que no necesita que la marca ande gritando en cada esquina; el mismo «mitote» digital de los usuarios hace la chamba.
Hablando con los que saben de este negocio, queda claro que no estamos ante una adaptación de una idea global. «Nuestro Dulce Flechazo» es una ejecución 100% local, pensada para enamorar a las comunidades de nuestro país. Esto es importante resaltarlo porque muchas veces nos llegan campañas de fuera que no conectan con el sentimiento del mexicano, pero aquí se nota que le metieron corazón y entendimiento de nuestro contexto cultural.
Si usted ya le echó el ojo a esta dinámica, le aviso que estará activa desde ya y hasta el 16 de marzo de 2026 en todas las tiendas del país. Lo mejor de todo es que, aunque la promoción tiene fecha de caducidad, los videos personalizados se quedan guardados en la red por varios meses más. Así que el recuerdo digital no se va a esfumar tan rápido como las donas en la oficina cuando alguien llega con la caja de madera.
Para rematar, este descubrimiento nos deja una lección clarísima: en un mundo donde todo es digital, el empaque sigue siendo un medio de comunicación poderoso si se sabe usar. Krispy Kreme no solo nos está vendiendo azúcar y harina, nos está vendiendo un momento para compartir. En esta selva de asfalto, un detalle así se agradece, sobre todo cuando viene con el ingenio de una campaña hecha por y para mexicanos.
Así que ya se la saben, jefes: si van por su docena, no ignoren el cuadrito del QR porque podrían terminar con el regalo digital perfecto bajo el brazo. En tiempos donde todo es rápido y desechable, se agradece que las marcas le metan tantito coco para hacernos sentir especiales, aunque sea por el par de minutos que dura el video de Cupido. ¡Feliz mes del amor y la amistad!
















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