Cambiar de celular, venderlo o regalarlo parece una tarea sencilla: borrar fotos, cerrar sesión y listo. Pero la realidad es que muchos teléfonos siguen guardando rastros de información personal incluso después de un “borrado rápido”. Fotos recuperables, cuentas activas, accesos a apps bancarias o servicios vinculados pueden convertirse en un problema serio de privacidad. Si quieres deshacerte de tu celular sin dejar huellas digitales, estos son los pasos que realmente importan, tanto en Android como en iPhone.
El primer paso es hacer una copia de seguridad completa. Antes de borrar nada, asegúrate de respaldar fotos, contactos, documentos, conversaciones y notas. Usa la nube que prefieras o guarda todo en una computadora. Este paso no es de seguridad, sino de tranquilidad: una vez que completes el proceso, no hay marcha atrás y recuperar información será prácticamente imposible.
El segundo paso es cerrar sesión manualmente en todas tus cuentas importantes. No basta con restaurar el equipo de fábrica. Entra a tus cuentas de correo, redes sociales, apps bancarias, servicios de streaming y mensajería, y cierra sesión una por una. Esto reduce el riesgo de que el siguiente usuario encuentre accesos activos o que tu cuenta quede ligada al dispositivo.
El tercer paso consiste en desvincular el teléfono de tu cuenta principal. En iPhone, esto implica cerrar sesión en iCloud y desactivar “Buscar mi iPhone”. En Android, debes eliminar el dispositivo de tu cuenta de Google y desactivar “Encontrar mi dispositivo”. Este paso es clave: si no lo haces, el nuevo usuario podría quedar bloqueado por protección antirrobo o, peor aún, el teléfono seguiría asociado a tu identidad digital.
El cuarto paso es borrar el contenido mediante el restablecimiento de fábrica correcto. En ambos sistemas, ve a ajustes y elige la opción de borrar todo el contenido y configuraciones. Esto elimina apps, archivos, fotos y ajustes personales. Evita borrar manualmente archivo por archivo, ya que eso no elimina los datos de forma segura. El restablecimiento completo es mucho más efectivo.
El quinto paso es eliminar o desactivar la tarjeta SIM y cualquier eSIM. Retira la SIM física antes de entregar el equipo y, si usas eSIM, elimínala desde los ajustes. Esto evita que tu número siga vinculado al dispositivo y previene accesos no autorizados a mensajes o llamadas si algo falla en el proceso de borrado.
El sexto paso, poco conocido pero importante, es revisar servicios externos vinculados al teléfono. Muchas apps usan el dispositivo como método de verificación, desde bancos hasta plataformas de trabajo o transporte. Entra desde otro equipo a tus cuentas principales y revisa la lista de dispositivos autorizados. Elimina el celular que vas a vender para cortar cualquier posible acceso residual.
El séptimo y último paso es comprobar que el teléfono arranque como nuevo. Enciéndelo después del borrado y verifica que aparezca la pantalla de bienvenida, sin pedir contraseñas antiguas ni mostrar datos personales. Si el sistema solicita tu cuenta anterior, algo falló y debes repetir el proceso. Solo cuando el equipo se comporta como recién salido de fábrica puedes estar seguro de que tu información ya no está ahí.
Vender o regalar un celular sin seguir estos pasos es como dejar copias de tus llaves por ahí. En una era donde el teléfono concentra fotos, identidad, finanzas y hábitos, borrar bien no es exageración: es autoprotección básica. Tomarte unos minutos extra antes de entregarlo puede ahorrarte problemas de privacidad durante años.
















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