Por Juan Pablo Ojeda
Tras la captura de Nicolás Maduro, el futuro político de Venezuela entró en una fase de definiciones aún inciertas y Estados Unidos dejó claro que no tomará decisiones automáticas. El presidente Donald Trump afirmó este sábado que tendrá que “analizar” si respalda a María Corina Machado como líder de una eventual transición política en el país sudamericano.
En una entrevista con la cadena Fox News, Trump fue cuestionado directamente sobre la posibilidad de apoyar a Machado luego de que fuerzas especiales estadounidenses sacaran a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, de Caracas. Su respuesta fue cautelosa: dijo que el tema está sobre la mesa, pero que deberá evaluarse con detenimiento. El mandatario recordó que Venezuela cuenta formalmente con una vicepresidenta y volvió a poner en duda la legitimidad del proceso electoral que mantuvo a Maduro en el poder.
El presidente estadounidense insistió en que las elecciones de 2024 fueron “amañadas” y calificó el proceso como una “vergüenza”, reiterando que Washington no reconoce a Maduro como presidente legítimo. En ese contexto, sostuvo que el exmandatario venezolano gobernó con mano dura, careció de apoyo popular y se sostuvo a través de un aparato autoritario, al que además acusa de estar vinculado con redes de narcotráfico.
María Corina Machado aparece, para muchos actores internacionales, como la figura central de la oposición venezolana. En 2025 fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su lucha por la democracia, un reconocimiento que dedicó a Trump, gesto que el propio presidente estadounidense ha agradecido públicamente. Su liderazgo, sin embargo, ha enfrentado obstáculos internos: fue inhabilitada para competir en las elecciones y terminó respaldando al exdiplomático Edmundo González, a quien la oposición y varios gobiernos consideran el verdadero ganador de los comicios.
Mientras en Washington se debate el rumbo político a seguir, en Caracas persiste la incertidumbre. La vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, denunció que el gobierno desconoce el paradero de Maduro y de la primera dama, y exigió a Estados Unidos una prueba de vida tras el ataque militar y la confirmación de su captura. La escena refleja el vacío de poder y la tensión institucional que atraviesa el país.
Con Maduro fuera de escena y sin una hoja de ruta clara, la transición venezolana depende ahora de decisiones clave en el plano internacional y de la capacidad de la oposición para articular un liderazgo legítimo. El respaldo —o no— de Estados Unidos a figuras como María Corina Machado podría inclinar la balanza en una etapa que se perfila como decisiva para el futuro de Venezuela.















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