Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió este sábado una imagen en la que aparece Nicolás Maduro detenido, un gesto que refuerza la narrativa oficial de Washington tras la captura del mandatario venezolano. La publicación, realizada por el propio Trump, tuvo un impacto inmediato en el debate internacional y volvió a colocar a Venezuela en el centro de la agenda global.
La imagen circuló pocas horas después de que el gobierno estadounidense confirmara que fuerzas especiales capturaron a Maduro y lo sacaron del país para enfrentar cargos ante la justicia de Estados Unidos. Aunque Trump no acompañó la fotografía con mayores detalles, el mensaje fue leído como una señal política clara: el operativo ya es un hecho consumado y el proceso entra ahora en una fase judicial y diplomática.
Para analistas internacionales, la difusión de la imagen tiene un doble propósito. Por un lado, busca enviar un mensaje de fortaleza interna y de cumplimiento de la ley a la opinión pública estadounidense; por otro, funciona como advertencia simbólica a otros gobiernos señalados por Washington como autoritarios. En el caso venezolano, la imagen profundiza la presión sobre la cúpula chavista, que enfrenta un escenario de incertidumbre y disputa por el control del poder.
Mientras tanto, en Venezuela persisten las tensiones políticas y militares, y la comunidad internacional sigue dividida entre quienes celebran la caída de Maduro y quienes denuncian una violación a la soberanía del país sudamericano. La publicación de Trump añade un nuevo elemento a una crisis que continúa desarrollándose y cuyas consecuencias regionales aún están por definirse.















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