Por Bruno Cortés
El Cerro de Tezcotzingo, también conocido como el Jardín Botánico del Rey Nezahualcóyotl, volvió al centro del debate público como un símbolo vivo de identidad, conocimiento ancestral y futuro sustentable. Desde el Senado de la República, la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo Juárez, lanzó un llamado para sumar esfuerzos institucionales, comunitarios y privados con el objetivo de rescatar este espacio y colocarlo como un referente nacional de conservación ambiental, educación y trabajo colectivo.
Durante el foro “México, tesoro mundial”, la senadora subrayó que Tezcotzingo no es sólo un cerro, sino una de las expresiones más claras de la creatividad de los pueblos originarios. Se trata, dijo, de un sistema tecnológico y paisajístico que integró conocimiento científico, prácticas agrícolas y organización comunitaria mucho antes de que estos conceptos formaran parte del lenguaje moderno de la sustentabilidad.
Castillo Juárez recordó que en el siglo XV, ante una severa hambruna en la Cuenca de México, el tlatoani Nezahualcóyotl impulsó una respuesta innovadora basada en canales hidráulicos, terrazas de cultivo y una sólida estructura comunitaria, capaz de sostener la vida de manera equilibrada con la naturaleza. Ese modelo, afirmó, cobra hoy un valor especial frente a la presión creciente sobre los recursos naturales y la crisis ambiental global.
La legisladora destacó que el compromiso del Senado no se limita al discurso. Aseguró que se trabaja para traducir esta visión en reformas y políticas públicas orientadas a un desarrollo incluyente, con impacto social, ambiental y cultural. El objetivo, dijo, es llevar el proyecto de rescate hasta su conclusión, con resultados visibles y duraderos.
En el marco del aniversario luctuoso de Nezahualcóyotl, ocurrido el 4 de febrero, el evento reunió a representantes diplomáticos, iniciativa privada y autoridades de distintos niveles de gobierno, reflejando una visión compartida sobre la importancia estratégica del sitio. Para la senadora suplente Sandra Luz Falcón Venegas, Tezcotzingo es “la joya de la corona de la cultura acolhua” y un monumento a la inteligencia humana que aún tiene mucho que enseñar.
Desde el ámbito local, el presidente municipal de Texcoco, Nazario Gutiérrez Martínez, afirmó que rescatar este patrimonio no es un ejercicio de nostalgia, sino una apuesta por el futuro. Preservar el legado del rey poeta, sostuvo, fortalece la identidad, genera sentido de pertenencia y abre oportunidades para las nuevas generaciones.
Funcionarios de la Ciudad de México y del Estado de México coincidieron en que el proyecto debe tener un enfoque metropolitano, con criterios claros de sustentabilidad, educación y preservación ambiental. También se destacó que cualquier propuesta de rescate debe contar con planeación técnica, procesos diferenciados, un calendario definido y presupuesto suficiente para garantizar su viabilidad.
El mensaje fue contundente: Tezcotzingo no es sólo pasado. Es una lección vigente sobre cómo armonizar política, ciencia, naturaleza y comunidad en un momento en el que el país busca nuevas respuestas frente a los desafíos ambientales y sociales del presente.















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