Hace años, la idea de un taco sofisticado habría sonado casi sacrílega: ese bocado humilde de tortilla calentada al comal, cebolla, cilantro y una proteína jugosa no parecía necesitar correcciones. Sin embargo, en 2025 el fenómeno de los tacos de alta gama ha encontrado un lugar legítimo dentro de la gastronomía mexicana. No se trata de subvertir el taco tradicional, sino de reinterpretarlo —sin perder las raíces— con ingredientes excepcionales: carne wagyu de marmoleado intenso, mariscos premium como langosta y preparaciones artesanales de ingredientes ancestrales como el huitlacoche.
El taco sigue siendo un símbolo de accesibilidad y comunidad, pero la cocina contemporánea ha demostrado que puede ser vehículo de innovación sin aplastar su alma callejera. En esta guía te presento lugares emblemáticos (especialmente en Ciudad de México y algunos ejemplos espectaculares fuera de ella) donde el taco es alta cocina sin perder su esencia popular.
Empieza por un concepto donde la técnica y el producto se encuentran sin complejidades: Taco Tasting Room en el Centro Histórico de la CDMX lleva la degustación de tacos a otro nivel. Aquí no se trata solo de ingredientes lujosos, sino de una experiencia elaborada, con tacos creados a partir de ingredientes seleccionados y presentados con cuidado. Ideal para quien quiere entender cómo el taco puede ocupar un lugar fino sin abandonar su identidad.
Otro proyecto destacable en CDMX es Tacos Los Alexis (con sucursales en Roma Norte y Río Lerma): un espacio que ha sido reconocido con un Bib Gourmand en la Guía Michelin por su enfoque en tacos gourmet street style. Aquí encuentras desde clásicos de carne asada preparados con detalle hasta opciones donde el huitlacoche brilla en una costra de queso, equilibrando tradición con técnica contemporánea.

Si hablamos de ingredientes premium en formatos populares, recientes proyectos como Tacos Félix también merecen mención. Aunque no es una taquería de lujo tradicional, su propuesta con bistec de wagyu cross americano en trompo demuestra cómo cortes de alta gama pueden integrarse a estilos callejeros sin pretensiones, solo con respeto por la materia prima y la técnica.
Fuera de la CDMX, la escena también ha visto innovaciones espectaculares. En Los Cabos, por ejemplo, restaurantes de lujo frente al mar han incorporado tacos de langosta en sus menús maridados con vistas espectaculares al océano; un taco aquí no es solo comida rápida, sino experiencia culinaria completa. En contextos extremos, también han surgido creaciones únicas como el taco de langosta o ingredientes como caviar y trufa (como el llamado “Cobre y Oro” servido con adornos de oro comestible), aunque estos bordes ultra-premium son más una curiosidad gastronómica que algo representativo del movimiento.
Lo interesante de esta nueva ola es que la esencia sigue siendo la misma del taco callejero: tortillas calientes, sabores potentes y un ritmo que invita a comer rápido o lento, con una cerveza o una margarita. La diferencia está en la calidad y el origen de los ingredientes, el cuidado en la preparación y la posibilidad de fusionar tradición con técnica culinaria contemporánea. Ejemplos de este espíritu existen también en mercados y espacios gastronómicos que no son taquerías clásicas: lugares como el Mercado de San Juan en CDMX se han convertido en puntos de referencia para ingredientes exóticos y de alta gama que chefs y taqueros innovadores incorporan en sus creaciones.
Al final, estos tacos de “alta gama” no reemplazan a los tacos populares que encuentras en cada esquina, ni deberían hacerlo. Más bien expandir el espectro de lo que un taco puede ser: desde un sencillo taquito de carnitas al amanecer hasta un bocado delicado con ingredientes cuidadosamente seleccionados. Ambos mundos conviven y celebran la riqueza de la cultura gastronómica mexicana.















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