Por Juan Pablo Ojeda
Durante la conferencia matutina de este lunes, la presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada sobre el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela, un tema que ha sacudido la agenda internacional y que volvió a colocar a México frente a uno de los principios más arraigados de su política exterior: la no intervención. En su respuesta, la mandataria no solo fijó postura, sino que también reconoció y respaldó el mensaje del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien reapareció públicamente para condenar los hechos.
Sheinbaum destacó que el pronunciamiento de López Obrador llega en un momento especialmente delicado y lo calificó como contundente y oportuno, al subrayar que la defensa de la soberanía debe estar por encima de cualquier diferencia política. Agradeció el respaldo del exmandatario y aclaró que cualquier decisión sobre un eventual regreso a la vida pública corresponde únicamente a él.
La presidenta fue clara al señalar que, aunque México históricamente ha mantenido una postura neutral frente a conflictos internacionales, la forma en que el gobierno estadounidense actuó en Venezuela no puede ser ignorada ni justificada. Desde su perspectiva, la cercanía geográfica, el uso de la fuerza y las consecuencias humanas obligan a fijar una posición firme desde el Estado mexicano.
En su mensaje, Sheinbaum subrayó que dentro del movimiento que encabeza existe una amplia unidad en torno al principio de no intervención y criticó a sectores que, dijo, apuestan por soluciones externas ante la falta de respaldo popular interno. Para la presidenta, ese tipo de posturas recuerdan a viejas visiones conservadoras que históricamente han buscado apoyo fuera del país para imponer agendas internas.
También llamó a la calma y descartó de manera categórica que exista riesgo de una acción similar de Estados Unidos en territorio mexicano. Aseguró que el pueblo de México está unido frente a cualquier intento de intervención extranjera y que, incluso, las encuestas reflejan un rechazo mayoritario a lo ocurrido en Venezuela.
El contexto de estas declaraciones se intensificó tras el mensaje de Andrés Manuel López Obrador, quien condenó públicamente la captura de Nicolás Maduro y la intervención militar estadounidense, denominada “Resolución Absoluta”. El exmandatario calificó la operación como un acto de tiranía y una violación directa a la soberanía venezolana, pese a encontrarse retirado de la vida política.
López Obrador pidió al expresidente Donald Trump actuar con juicio y no dejarse llevar por quienes promueven el uso de la fuerza, advirtiendo que las victorias obtenidas mediante la imposición pueden revertirse con el tiempo. En un tono histórico y simbólico, afirmó que figuras como Bolívar o Lincoln no habrían tolerado que Estados Unidos actuara como una “tiranía mundial”.
La captura de Maduro y su esposa, Cilia Flores, realizada de madrugada en Caracas y seguida de su traslado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcoterrorismo, fue nuevamente condenada por autoridades mexicanas, que advirtieron que este tipo de acciones ponen en riesgo la estabilidad regional y violan principios básicos del derecho internacional.
Con este posicionamiento, el gobierno de Sheinbaum reafirma una línea clara: cooperación sí, pero sin aceptar intervenciones que, desde la visión mexicana, vulneran la soberanía de los pueblos y reavivan episodios que América Latina ha padecido a lo largo de su historia.















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