Sheinbaum defiende el T-MEC y mantiene diálogo constante con Estados Unidos

Por Juan Pablo Ojeda

 

En medio de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo buscó bajar la temperatura política y enviar un mensaje de calma a los mercados y a la opinión pública. Desde Palacio Nacional, la mandataria dejó claro que el diálogo con el gobierno estadounidense, encabezado por Donald Trump, es permanente y se mantiene activo a través de los canales institucionales, sin que por ahora sea necesaria una reunión de alto nivel entre presidentes.

Sheinbaum explicó que las conversaciones cotidianas se dan principalmente desde la Secretaría de Economía y la Secretaría de Hacienda, dependencias que encabezan las mesas técnicas y financieras encargadas de dar seguimiento al acuerdo comercial. Ahí, dijo, se atienden dudas, diferencias y ajustes propios de un tratado vivo, sin necesidad de escalar el diálogo al plano político mientras los mecanismos técnicos funcionen.

La presidenta fue enfática al señalar que la revisión del T-MEC no debe leerse como una señal de crisis ni como el inicio de una renegociación. Recordó que este proceso está previsto desde el diseño mismo del tratado y tiene como objetivo evaluar su funcionamiento, corregir fallas y fortalecer la relación comercial entre los tres países, no romperla.

En términos sencillos, el mensaje es que el T-MEC sigue siendo uno de los pilares de la economía mexicana. Sheinbaum destacó que el acuerdo da certidumbre a sectores clave como la industria manufacturera, la automotriz, el campo y las exportaciones, actividades que sostienen millones de empleos y que dependen de reglas claras para comerciar con América del Norte.

Sobre una eventual reunión directa con el gobierno de Estados Unidos, la mandataria no cerró la puerta, pero sí puso condiciones. Aclaró que solo se consideraría un encuentro de alto nivel si las mesas técnicas no fueran suficientes para destrabar algún tema específico dentro del tratado. La prioridad, subrayó, es cuidar la estabilidad comercial en un contexto internacional donde las políticas económicas de los principales socios de México están en constante ajuste.

Con este posicionamiento, Sheinbaum refuerza la idea de una política exterior económica basada en la cooperación, el respeto mutuo y el cumplimiento de los compromisos, apostando por el diálogo técnico antes que por los gestos políticos, en un momento clave para la relación comercial más importante del país.

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