Monreal lleva el huapango al Congreso: cultura que también es política pública

Por Bruno Cortés

 

En San Lázaro no todo son debates duros sobre impuestos, presupuesto o reformas constitucionales. A veces, la política también se escucha y se baila. Así lo plantea el diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, al anunciar que en el próximo periodo ordinario su bancada impulsará que el 10 de abril de cada año sea declarado el Día Nacional del Huapango.

La propuesta no surge de la nada ni es un simple gesto simbólico. Monreal explicó que el Senado ya dio un paso clave el 9 de diciembre de 2025, cuando aprobó por unanimidad el decreto para establecer esta fecha conmemorativa. Un día después, la minuta llegó a la Cámara de Diputados y fue turnada a la Comisión de Gobernación y Población, donde ahora se analiza para cumplir con el proceso constitucional y avanzar hacia su aprobación final.

Detrás de esta iniciativa hay una lógica de política pública que suele pasar desapercibida: reconocer la cultura como parte del desarrollo social. El proyecto fue elaborado por las Comisiones Unidas de Cultura y de Reglamentos y Prácticas Parlamentarias del Senado, a partir de una iniciativa de la senadora Beatriz Silvia Robles Gutiérrez, también de Morena. El objetivo es claro: fortalecer la enseñanza, la difusión y el reconocimiento del huapango como patrimonio vivo de México.

Durante la discusión en el Senado se subrayó que el huapango, con todas sus variantes regionales y su raíz mestiza, es uno de los géneros más representativos de la Huasteca. No se trata solo de música o baile, sino de un símbolo que guarda memoria, identidad y formas de vida comunitaria. Declarar un Día Nacional implica, en los hechos, abrir la puerta a más actividades culturales, mayor visibilidad institucional y respaldo para que esta tradición no se pierda con el paso del tiempo.

El huapango, recordaron los legisladores, está presente en fiestas, rituales y celebraciones que cohesionan a las comunidades. Reconocerlo oficialmente también significa reconocer a los pueblos que lo crearon y lo han mantenido vivo durante generaciones: las comunidades de Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí, Puebla, Querétaro y Tamaulipas, corazón de la Huasteca mexicana.

Así, la iniciativa que Monreal busca sacar adelante muestra cómo desde el Congreso también se construye política pública cuando se protege la cultura. No mueve grandes cifras del presupuesto, pero sí refuerza algo igual de valioso: la identidad y la memoria colectiva de un país que se explica no solo desde las leyes, sino también desde sus sones.

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