Por Bruno Cortés
El diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política, aprovechó el momento político para enviar un mensaje claro hacia el interior del poder público: la austeridad y la sencillez no son discurso, sino ejemplo. Al referirse a la presidenta Claudia Sheinbaum, destacó que su forma de conducirse marca una ruta que los servidores públicos deberían seguir sin matices.
En declaraciones ante medios de comunicación, Monreal afirmó que la presidenta “pone el ejemplo de sencillez, de una actitud sobria, republicana y humilde”, y subrayó que esa conducta no solo debe reconocerse, sino replicarse. “Hay que copiarle, hay que hacerle caso y hay que ayudarle a que no cometamos excesos”, señaló, en un llamado directo a la clase política.
El legislador fue cuestionado sobre la polémica generada tras el acto en el que se lustraron los zapatos del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, durante la ceremonia por el 109 Aniversario de la Promulgación de la Constitución en Querétaro. Para Monreal, el hecho no puede leerse como un acto de soberbia deliberada, aunque reconoció que el gesto provocó una reacción social intensa.
“Yo lo conozco, es un hombre de origen humilde, formado en la cultura del esfuerzo”, explicó, al tiempo que admitió que las críticas en redes sociales han sido particularmente severas. Sin justificar el acto, señaló que el propio ministro ya se pronunció públicamente y que, en su opinión, no hubo intención de denigrar.
Monreal fue más allá del caso específico y lo convirtió en una reflexión más amplia sobre el ejercicio del poder. Reconoció que, aun cuando no exista mala fe, los servidores públicos deben extremar cuidados en su conducta cotidiana. “Es una lección para los que somos servidores públicos: no actuar, aunque sea involuntariamente, con excesos o con actos que denigran a la política y sobajan al ser humano”, afirmó.
El coordinador de Morena insistió en que el episodio debe entenderse como parte de un proceso de aprendizaje institucional, propio de una etapa de transformación política. Dijo confiar en que situaciones similares no volverán a repetirse, ni por parte del ministro involucrado ni de ningún otro funcionario.
Con este posicionamiento, Monreal colocó el debate en un terreno más amplio: la congruencia entre el discurso de transformación y las prácticas cotidianas del poder. Un recordatorio de que, en la política actual, los gestos pesan tanto como las decisiones.















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