Por Bruno Cortés
En medio de un escenario internacional sacudido por la reciente invasión a Venezuela, el Congreso mexicano decidió mandar un mensaje de calma y respaldo político. Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados y presidente de la Junta de Coordinación Política, dejó claro que el bloque mayoritario acompañará a la presidenta Claudia Sheinbaum “en todo”, para que pueda enfrentar un contexto geopolítico que, dijo, tiene al mundo entero preocupado y reaccionando con condena.
Dicho en sencillo, Monreal planteó que México no va a entrar en estridencias ni en aventuras diplomáticas. La apuesta es mantener la cabeza fría, seguir con la agenda interna —económica, social y política— y defender los principios históricos de la política exterior mexicana: no invadir, no meterse en asuntos ajenos, respetar la autodeterminación de los pueblos y buscar siempre soluciones pacíficas. Para el legislador, esos principios no son un adorno constitucional, sino reglas que obligan por igual a la presidenta, a los funcionarios y a cualquier servidor público.
En este contexto, el diputado fue directo al rechazar las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre México. Monreal no solo dijo que no las comparte, sino que defendió con énfasis el liderazgo de Claudia Sheinbaum. La describió como una presidenta con carácter, honesta y con capacidad, que desde el primer día ha enfrentado al crimen organizado sin concesiones. En su narrativa, la estrategia de seguridad actual es una respuesta firme a problemas heredados por gobiernos anteriores, y las críticas externas están, según él, muy lejos de la realidad que se vive en el país.
El mensaje político de fondo es que la llamada Cuarta Transformación no se detiene. Monreal insistió en que el proceso de cambio que vive México seguirá su curso, pese a presiones externas o escenarios internacionales adversos. En el tema venezolano, subrayó que la mayoría legislativa ya fijó postura: respaldo total a la presidenta como conductora de la política exterior, reconocimiento a su templanza y coincidencia con su condena a la intervención y al unilateralismo, que —en palabras del legislador— no resuelven conflictos, sino que los agravan.
Monreal también pidió unidad nacional. Alertó que este año será especialmente complejo para México, no solo por la crisis geopolítica, sino por retos económicos concretos, como la revisión del T-MEC prevista para junio. En ese sentido, sostuvo que cerrar filas con la presidenta no es un acto partidista, sino una necesidad estratégica para enfrentar negociaciones duras y defender la soberanía del país.
Sobre el tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, el diputado fue pragmático: suspenderlo o ponerlo en riesgo no le conviene a nadie. A su juicio, las tres economías han ganado con el acuerdo y la unilateralidad no es opción. México, dijo, no debe encerrarse ni ceder a chantajes, sino mantenerse abierto al mundo, fortalecer relaciones comerciales y diplomáticas, y seguir firmando acuerdos basados en respeto y cooperación.
Finalmente, al ser cuestionado sobre el proceso judicial contra Nicolás Maduro en Estados Unidos y las versiones que lo vinculan con gobiernos mexicanos, Monreal optó por la cautela. Señaló que se trata de un hecho sin precedentes, marcado por irregularidades y con implicaciones profundas para el derecho internacional. Más que adelantar juicios, advirtió que este tipo de acciones alteran la geopolítica global y exhiben cómo el poder militar y económico puede imponerse sobre naciones más débiles, poniendo en riesgo la convivencia pacífica entre países.
En resumen, el mensaje desde San Lázaro es claro: respaldo político a la presidenta, prudencia en el escenario internacional y continuidad en el proyecto de gobierno, en un momento donde México camina sobre una cuerda floja entre la política interna y las tensiones globales.















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