El presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó este sábado 3 de enero de 2026 que el “pueblo venezolano” está “liberado” de lo que calificó como la “dictadura” de Nicolás Maduro, y pidió que la transición sea pacífica, democrática y respetuosa de la voluntad popular.
En un mensaje difundido en su cuenta oficial, Macron señaló que Nicolás Maduro “confiscó el poder” y “pisoteó las libertades fundamentales”, y sostuvo que su salida abre una etapa en la que, dijo, debe prevalecer un proceso institucional sin violencia.
El mandatario francés expresó que Francia desea que Edmundo González Urrutia —a quien describió como presidente electo en 2024— pueda encabezar “lo antes posible” la transición, con un mandato orientado a restablecer la normalidad democrática.
Macron añadió que mantiene conversaciones con socios de la región para coordinar posturas diplomáticas y acompañar el escenario que se abre en Venezuela, en un momento en que gobiernos y organismos internacionales han empezado a mover fichas para evaluar el nuevo equilibrio político.
Las declaraciones ocurren en medio de reportes internacionales que señalan la detención de Nicolás Maduro durante una operación encabezada por fuerzas de Estados Unidos y su posterior traslado a Nueva York para enfrentar procedimientos judiciales.
En el plano interno, la dinámica institucional venezolana se reconfigura con rapidez: distintas autoridades han buscado establecer una línea de continuidad administrativa mientras se define el alcance legal y político de la ausencia del mandatario.
Macron también subrayó que Francia está “plenamente movilizada y vigilante” para proteger a sus ciudadanos en Venezuela, y anticipó que el foco inmediato estará en seguridad consular y en el seguimiento diplomático de las próximas decisiones.
El contexto de fondo incluye la crisis poselectoral de 2024 y los señalamientos de falta de transparencia sobre la publicación y verificación de resultados, un punto que se convirtió en eje de presiones internacionales y de la narrativa opositora para reclamar un cambio de gobierno.
En lo inmediato, el rumbo dependerá de si las fuerzas políticas y de seguridad dentro de Venezuela aceptan un arreglo de transición con reconocimiento amplio, y de si la diplomacia regional logra fijar condiciones mínimas para evitar escaladas y encauzar el proceso por vías institucionales.















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