Machado agradece a Trump por captura de Maduro y promete volver

Por Juan Pablo Ojeda

 

La crisis venezolana volvió a sacudir el tablero político regional y esta vez con un mensaje que resonó también en México. María Corina Machado, principal figura de la oposición en Venezuela, agradeció públicamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por lo que calificó como “acciones valientes” que habrían derivado en la captura de Nicolás Maduro, un hecho que sigue generando reacciones encontradas en América Latina.

En una entrevista televisiva, Machado recordó que en octubre pasado dedicó a Trump el Premio Nobel de la Paz que le fue otorgado, un galardón que, según relató, tuvo que recibir tras salir de Venezuela de manera clandestina. Incluso llegó tarde a la ceremonia oficial en Oslo, lo que —en su narrativa— refleja el nivel de riesgo y persecución que enfrenta la oposición venezolana.

La dirigente opositora aseguró que su intención es regresar a Venezuela lo antes posible, aunque aclaró que, hasta ahora, no ha tenido comunicación directa con Trump desde la captura de Maduro. Aun así, insistió en que ese hecho marca un punto de quiebre en la historia reciente del país sudamericano.

Machado aprovechó el espacio para delinear el proyecto político que, dice, impulsaría si llega al poder. Planteó convertir a Venezuela en un centro energético para el continente, restablecer el Estado de derecho como condición básica para atraer inversión extranjera y crear condiciones para que millones de venezolanos que emigraron durante el gobierno de Maduro puedan regresar.

En un tono de confianza total, afirmó que su movimiento podría obtener más del 90 por ciento de los votos en unas elecciones libres y justas. Sin embargo, esa visión contrasta con la postura pública de Donald Trump, quien durante el fin de semana se negó a respaldarla abiertamente al asegurar que Machado no cuenta con el apoyo suficiente dentro de Venezuela para encabezar un nuevo gobierno.

Desde una lectura política más amplia, el mensaje de Machado refleja la complejidad del momento: agradece el papel de Estados Unidos, promete una reconstrucción profunda del país y, al mismo tiempo, enfrenta dudas sobre su fuerza real dentro del electorado venezolano. Para México y la región, el episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre soberanía, intervención extranjera y los límites del respaldo internacional a las oposiciones políticas.

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