Estados Unidos habla de “nuevo amanecer” en Venezuela tras captura de Maduro

Por Juan Pablo Ojeda

 

La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses abrió un nuevo capítulo en la crisis venezolana y reconfiguró de inmediato el discurso internacional. Desde Washington, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, afirmó que Venezuela vive un “nuevo amanecer” tras la operación confirmada por el presidente Donald Trump, quien anunció que el mandatario venezolano fue detenido y sacado del país junto con su esposa, Cilia Flores.

A través de redes sociales, Landau fue directo al celebrar el operativo. Señaló que “el tirano se ha ido” y que ahora Maduro enfrentará la justicia por los crímenes que se le imputan. El mensaje no fue aislado. Meses atrás, el propio funcionario había sostenido que el pueblo venezolano debía alzarse para reclamar su libertad y calificó como “vergonzoso” que Maduro permaneciera en el poder tras las elecciones de julio de 2024, que —según Washington— fueron ganadas de manera contundente por María Corina Machado y Edmundo González.

Para el gobierno estadounidense, la permanencia del chavismo no solo profundizó la crisis política interna, sino que detonó un éxodo masivo que Landau describió como altamente desestabilizador para todo el hemisferio occidental. En ese contexto, la captura de Maduro es presentada como un punto de quiebre, no solo para Venezuela, sino para la región.

En el plano militar, Estados Unidos busca enviar una señal de contención. El senador republicano Mike Lee aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, le confirmó que no se anticipan nuevas acciones militares en Venezuela ahora que Maduro se encuentra bajo custodia estadounidense. La intención, según este mensaje, es cerrar el capítulo bélico y trasladar el conflicto al terreno judicial y político.

Mientras tanto, en Caracas, la reacción del régimen fue de incertidumbre. La vicepresidenta Delcy Rodríguez declaró que el gobierno desconoce el paradero de Maduro y de Cilia Flores y exigió una “fe de vida”, reflejando el desconcierto dentro de la cúpula chavista tras el operativo nocturno que incluyó explosiones y sobrevuelos militares en distintas zonas del país.

Donald Trump confirmó que el ataque fue “a gran escala” y que se realizó en coordinación con fuerzas del orden de Estados Unidos. Anunció además que ofrecerá más detalles en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, donde posteriormente calificó la operación como “brillante” y destacó la planeación y el papel de las fuerzas especiales que participaron en la captura y traslado aéreo del mandatario venezolano.

El impacto internacional no se hizo esperar. Rusia condenó la acción militar y acusó a Estados Unidos de cometer un acto de agresión armada injustificado, señalando que la “hostilidad ideológica” se impuso sobre la diplomacia. Con posturas encontradas y un escenario aún en desarrollo, Venezuela entra en una etapa inédita, marcada por la ausencia de su líder y por un debate global que oscila entre la narrativa de liberación y la denuncia de intervención.

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