Por Juan Pablo Ojeda
El gobierno federal puso sobre la mesa una de sus apuestas más claras en materia de política pública: ampliar el acceso al bachillerato para que la falta de planteles deje de ser un obstáculo para las y los jóvenes. Durante la conferencia matutina del 7 de enero, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, explicó que el bachillerato nacional avanza como una estrategia social, no solo educativa, con la idea de emparejar el terreno para quienes quieren seguir estudiando.
En palabras sencillas, el plan busca que terminar la secundaria no sea un callejón sin salida. La instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: nadie debe quedarse fuera del sistema educativo por falta de espacios. Por eso, aunque al inicio del sexenio se había planteado crear 120 mil nuevos lugares, la meta se ajustó y ahora apunta a 150 mil.
Ese cambio ya empezó a notarse. Para 2025 se tenían contemplados poco más de 37 mil nuevos espacios en preparatorias públicas, pero la apertura de nuevos planteles y la ampliación de los existentes permitió elevar la cifra a casi 45 mil lugares. Esto significa más salones, más turnos y más oportunidades para jóvenes que antes tenían que abandonar la escuela o trasladarse largas distancias para estudiar.
La planeación no se queda en el corto plazo. Para 2026, la SEP prevé un despliegue todavía mayor, con casi 300 acciones en todo el país que permitirán crear más de 95 mil nuevos espacios. Con ello, el acumulado se acercará de forma importante a la meta sexenal, consolidando una red de educación media superior más amplia y mejor distribuida.
A este esfuerzo se suma el respaldo económico. La Beca Universal Benito Juárez para estudiantes de preparatoria sigue siendo un pilar del proyecto educativo. Al cierre de 2025, más de cuatro millones de jóvenes recibieron este apoyo, y para 2026 se espera superar esa cifra con una inversión que rebasa los 40 mil millones de pesos. La lógica es simple: no basta con abrir lugares, también hay que ayudar a que los estudiantes puedan mantenerse en la escuela.
Además, el programa La Escuela es Nuestra llegará por primera vez a todas las preparatorias públicas del país. Tras cubrir a la mitad de los planteles en 2025, el próximo año se completará la cobertura para que todas las escuelas cuenten con recursos directos destinados a mejorar instalaciones, ampliar espacios y dignificar las condiciones de estudio.
En conjunto, estas acciones reflejan una política pública que entiende la educación media superior como una herramienta de movilidad social. El mensaje del gobierno es claro: estudiar la preparatoria no debe ser un privilegio, sino un derecho real y alcanzable para todas y todos.















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