Alerta en Palacio: Trump amenaza a México tras intervención en Venezuela

Por Bruno Cortés

Tras derrocar a Maduro, EU lanza ultimátum a México: «los cárteles controlan el país» y advierte posible acción unilateral si no hay resultados.

Apenas se está asentando el polvo en Caracas y la mira telescópica de Washington ya giró hacia el norte. Donald Trump, envalentonado tras el éxito de la operación en Venezuela, no se anduvo con rodeos y soltó una declaración que cayó como balde de agua fría en la diplomacia mexicana. El mensaje fue directo a la yugular: o México arregla su problema de seguridad, o Estados Unidos tomará cartas en el asunto.

Durante su última comparecencia, el mandatario estadounidense dejó claro que la estrategia de «abrazos» se acabó. Con un tono que heló la sangre a más de uno en la Cancillería, sentenció: «México tiene que ponerse las pilas porque [las drogas] están llegando a México, y vamos a tener que hacer algo. Nos encantaría que México lo hiciera. Son capaces de hacerlo, pero desafortunadamente… los cárteles controlan México».

La frase retumbó fuerte porque no es una simple bravuconada de campaña; viene precedida por hechos. La reciente intervención militar en Venezuela, justificada bajo el argumento de combatir al «narco-estado», sienta un precedente que tiene a los analistas políticos con los pelos de punta. La narrativa es peligrosamente similar: la seguridad nacional de Estados Unidos está en riesgo por la incapacidad del vecino para controlar al crimen organizado.

En los pasillos de Palacio Nacional la tensión se puede cortar con cuchillo. La acusación de que «los cárteles controlan México» es un golpe directo a la línea de flotación de la soberanía nacional. Ya no se trata solo de aranceles o muros; ahora la amenaza sugiere una injerencia mucho más activa, tal vez siguiendo el guion que acabamos de ver en Sudamérica con la captura de Maduro.

Expertos en seguridad advierten que esto es un «foco rojo» encendido a máxima potencia. Si Estados Unidos ya cruzó la línea roja en Venezuela sin pedir permiso a la ONU, la insinuación de que «vamos a tener que hacer algo» en territorio mexicano no debe tomarse a la ligera. La diplomacia mexicana tendrá que hacer malabares de circo para desactivar esta bomba de tiempo sin ceder terreno en la soberanía.

Mientras tanto, en la frontera la incertidumbre crece. Los mercados reaccionaron nerviosos ante la posibilidad de un choque frontal entre los dos socios comerciales. No es para menos, la relación bilateral, que ya venía con pinzas, ahora enfrenta su prueba de fuego más cañona en décadas.

El mensaje desde la Casa Blanca es claro: la paciencia se agotó. México está ahora bajo la lupa y el reloj corre. La pregunta que todos se hacen en las cantinas y en las oficinas de gobierno es si esto es solo presión para negociar o si, de plano, nos va a caer el chahuistle como a los venezolanos.

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