Desde San Lázaro, Kenia López urge mediación internacional para calmar aguas en Venezuela

La presidenta de la Cámara de Diputados llamó a organismos internacionales a intervenir con diálogo y paz en el conflicto venezolano.

Desde la trinchera legislativa en San Lázaro, la diputada Kenia López Rabadán, actual presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, lanzó este fin de semana un exhorto puntual para abordar la crisis que atraviesa Venezuela. La legisladora puso sobre la mesa la necesidad imperante de utilizar la diplomacia y el diálogo como las únicas herramientas válidas para desactivar la tensión política en la nación sudamericana.

En un pronunciamiento que busca eco más allá de nuestras fronteras, López Rabadán enfatizó que la construcción de soluciones duraderas no puede darse a base de empujones ni confrontaciones, sino mediante acuerdos civilizados. La presidenta del órgano legislativo subrayó que cualquier proceso de estabilización debe tener como columna vertebral la protección irrestricta de los derechos humanos, apegándose a los principios básicos del derecho internacional que rigen la convivencia entre las naciones.

Para que el asunto no quede en meras buenas intenciones, la legisladora panista consideró indispensable que entren al quite los organismos multilaterales. Según su postura, el acompañamiento de instituciones comprometidas con la paz no es un lujo, sino una vía legítima y necesaria para favorecer el entendimiento entre las partes en conflicto, reduciendo así la temperatura política que se vive en la región.

El llamado se da en un contexto donde la diplomacia mexicana juega sus cartas en el tablero internacional. López Rabadán insistió en privilegiar la mediación como el mecanismo ideal para alcanzar una salida democrática. La apuesta es clara: evitar salidas violentas y buscar un arreglo que sea respetuoso de la voluntad popular y pacífico, alejándose de cualquier tentación autoritaria o intervencionista que complique más el escenario.

Dentro del recinto de San Lázaro, este tipo de declaraciones marcan la línea de la presidencia de la Cámara, buscando mostrar un rostro de Estado frente a conflictos externos. La diputada dejó ver que, sin importar los colores partidistas, la defensa de las garantías individuales debe ser el hilo conductor de la política exterior y parlamentaria, poniendo el acento en la «solución democrática» como meta final.

Expertos en relaciones internacionales coinciden en que la participación de terceros neutrales suele ser el fiel de la balanza en crisis de gobernabilidad. La propuesta de involucrar a entes multilaterales busca precisamente dar garantías de imparcialidad, algo que a menudo se pierde cuando los actores locales se enfrascan en disputas de poder que parecen no tener fin.

La postura de la presidencia de la Cámara de Diputados se alinea con la tradición de buscar salidas negociadas, aunque con un matiz firme sobre la vigilancia de los derechos fundamentales. No se trata solo de que se sienten a platicar, sino de que el diálogo tenga dientes y garantías para todos los involucrados, evitando simulaciones que solo prolonguen la incertidumbre de la ciudadanía venezolana.

Este movimiento político desde la Ciudad de México resuena en los pasillos de la diplomacia continental, recordando que el Poder Legislativo mexicano también tiene voz y voto en la arena internacional. La exigencia de «reducir tensiones» es un mensaje directo para evitar que la sangre llegue al río y para que la política recupere su función de constructora de acuerdos.

Finalmente, el pronunciamiento cierra filas en torno a la legalidad y el respeto mutuo. Al poner el foco en la mediación y el acompañamiento internacional, se busca dar certeza a un proceso que, de no atenderse con pinzas y oficio político, podría derivar en una inestabilidad mayor para todo el hemisferio.

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