Ejercicio al aire libre: el hábito saludable que podría aumentar el riesgo de cáncer de piel

El auge del ejercicio al aire libre, impulsado en gran medida tras la pandemia, ha traído consigo beneficios evidentes para la salud física y mental. Sin embargo, especialistas en dermatología alertan sobre un riesgo que suele pasar desapercibido: la mayor exposición a la radiación solar sin la protección adecuada puede incrementar la probabilidad de desarrollar melanoma, la forma más agresiva del cáncer cutáneo.

De acuerdo con la Skin Cancer Foundation, alrededor del 90 % de los cánceres de piel no melanoma y el 86 % de los melanomas están relacionados con la radiación ultravioleta. Esta relación se vuelve especialmente relevante en personas que realizan actividad física al aire libre de manera frecuente, ya que suelen estar expuestas durante largos periodos sin reaplicar protección solar o sin utilizar barreras físicas adecuadas.

Un estudio publicado en el Journal of Cancer respalda esta preocupación al señalar que quienes practican deporte en exteriores presentan un mayor riesgo de melanoma. La causa principal no es el ejercicio en sí, sino la exposición prolongada a los rayos UV sin medidas preventivas suficientes.

Uno de los problemas más comunes es la baja adopción de hábitos de protección. Datos de la Outdoor Foundation indican que más del 50 % de las mujeres dedican en promedio cinco horas semanales a ejercitarse al aire libre. A pesar de ello, solo el 29 % de las mujeres y el 12 % de los hombres aplican protector solar antes de exponerse al sol durante más de una hora, lo que evidencia una brecha importante en la prevención.

La radiación solar impacta directamente en la piel al alterar el ADN de las células, lo que puede desencadenar procesos cancerígenos. Durante la actividad física, factores como el sudor, el contacto con el agua o el viento reducen la eficacia del protector solar, haciendo indispensable su reaplicación constante.

Frente a este escenario, los especialistas recomiendan medidas claras y efectivas para reducir riesgos. El uso de protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30 es fundamental, así como elegir fórmulas resistentes al agua y al sudor. Además, es importante reaplicar el producto cada 40 a 80 minutos, especialmente en entrenamientos prolongados.

El horario también juega un papel clave. Realizar ejercicio antes de las 10:00 de la mañana o después de las 14:00 horas permite evitar los picos de radiación ultravioleta, cuando los rayos solares tienen mayor intensidad y capacidad de daño. Complementar la protección con ropa adecuada —como camisetas con factor de protección ultravioleta, gorras y gafas de sol— ofrece una barrera adicional que refuerza el cuidado de la piel.

Otros hábitos, como secar la piel antes de reaplicar el protector o utilizar presentaciones en barra para facilitar su uso durante el ejercicio, pueden mejorar la adherencia a estas prácticas. Algunos expertos también mencionan el posible beneficio de antioxidantes orales como complemento, aunque enfatizan que nunca deben sustituir el uso de protector solar.

La creciente popularidad del deporte al aire libre no tiene por qué convertirse en un riesgo si se acompaña de medidas preventivas adecuadas. Con una planificación sencilla y hábitos constantes, es posible disfrutar del ejercicio bajo el sol sin comprometer la salud de la piel, reduciendo significativamente el riesgo de enfermedades graves como el cáncer de piel.

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