Por Juan Pablo Ojeda
Hay canchas que pesan por la historia y el Estadio Caliente es una de ellas para Universidad Nacional. Pumas llegó a la frontera con la estadística en contra —apenas tres triunfos desde que Xolos ascendió—, pero salió con algo más valioso que un simple punto: la confirmación de que este equipo sabe competir incluso cuando el contexto no le favorece.
Ocho partidos sin perder en el Clausura 2026 no son casualidad. El conjunto dirigido por Efraín Juárez mostró personalidad en una cancha sintética que suele complicar a cualquiera. Desde el arranque, los auriazules intentaron imponer condiciones, circularon el balón con confianza y generaron avisos, aunque adaptarse al ritmo del terreno les tomó tiempo.
Del otro lado, el planteamiento de Sebastián Abreu fue práctico y efectivo. Xolos entendió que debía aprovechar cualquier balón parado. Al minuto 40, un tiro libre bien trabajado terminó en los pies de Ramiro Árciga, quien quedó de frente al arco. Un desvío descolocó a Keylor Navas y el balón terminó en la red. Gol que castigaba la mínima desconcentración.
Pumas sintió el golpe. Por momentos se vio impreciso, con esa presión natural de no querer perder el invicto. Pero antes del descanso encontró el respiro. En tiempo agregado, Adalberto Carrasquilla probó desde fuera del área, el disparo pegó en el poste tras un ligero roce de Antonio Rodríguez, y el rebote lo aprovechó Juninho para empujar el empate. Gol de insistencia, de no bajar los brazos.
La segunda mitad fue más cerrada. Menos ritmo, más choque en medio campo y pocas oportunidades claras. Universidad Nacional intentó, pero sin la claridad suficiente para romper el orden defensivo de Tijuana. Aun así, el punto sabe a firmeza: sumar en una plaza complicada y mantener la racha.
El panorama es alentador. Pumas no pierde en Liga MX desde el Play In ante Pachuca y, en fase regular, no cae desde la Jornada 14 del Apertura 2025 frente a Atlético de San Luis. La idea de juego empieza a consolidarse y el equipo muestra equilibrio: sabe atacar, pero también resistir cuando el partido lo exige.
Lo que viene será más exigente, con rivales directos en la parte alta de la tabla. Si algo dejó claro el empate en Tijuana es que este Pumas tiene carácter para enfrentar un calendario pesado sin perder identidad. Y en torneos largos, la regularidad suele pesar más que los destellos aislados.
















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