Por Bruno Cortés
Mientras en México muchas veces el cambio climático suena lejano o técnico, en el Congreso ya se están moviendo piezas que pueden tener efectos muy reales en la vida diaria. El diputado priista Noel Chávez Velázquez presentó un informe ante la Cámara de Diputados sobre su participación en la COP30, la gran cumbre mundial sobre cambio climático que se realizó del 10 al 21 de noviembre de 2025 en Belém do Pará, Brasil, y lo que ahí se discutió no es menor.
En su reporte, publicado en la Gaceta Parlamentaria, el legislador recordó que esta convención de la ONU es, en pocas palabras, el espacio donde casi todo el mundo se pone de acuerdo para enfrentar el calentamiento global. Ahí se estableció un principio clave: las “responsabilidades comunes pero diferenciadas”, que significa que todos los países deben actuar, pero los más ricos tienen que ir al frente y apoyar a los países en desarrollo con dinero, tecnología y capacitación. Traducido a lo cotidiano: no se vale pedirle lo mismo a quien apenas puede con lo básico que a quien ha contaminado más durante décadas.
Chávez Velázquez explicó que la COP, que reúne hoy a 198 países, es el órgano que toma las decisiones para que esos compromisos internacionales no se queden en discursos. Durante la COP30, dijo, se llevaron a cabo paneles y talleres donde se habló de temas que ya nos están tocando la puerta: la relación entre clima y salud, la pérdida de biodiversidad, cómo se va a pagar la transición energética y qué significa hacerlo de manera justa para que nadie se quede atrás.
Uno de los puntos centrales fue la llamada Agenda de Acción de la COP30, enfocada en acelerar medidas concretas para proteger bosques, océanos y biodiversidad, áreas clave para países como México, donde estos recursos no solo son naturaleza, sino sustento de comunidades enteras.
El diputado destacó que la cumbre cerró con acuerdos internacionales de peso, como el compromiso de triplicar el financiamiento climático hacia 2035 y avanzar hacia una transición ordenada, justa y equitativa para dejar atrás los combustibles fósiles. En términos simples, se trata de cambiar la forma en que producimos energía sin golpear a los trabajadores ni a las regiones que hoy dependen del petróleo, el gas o el carbón.
Finalmente, Noel Chávez dejó claro que desde su trinchera legislativa seguirá empujando una agenda climática ambiciosa, con énfasis en la justicia social, la protección de la biodiversidad y las soluciones basadas en la naturaleza, con la idea de que el combate al cambio climático no sea un freno al desarrollo, sino una oportunidad para construir un futuro más próspero y sostenible para las comunidades.
Así, lo que se discutió en Brasil empieza a aterrizar en San Lázaro, donde las decisiones ambientales pueden convertirse en leyes, presupuesto y políticas públicas que impacten directamente en el día a día de los mexicanos.
















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