Teletrabajo para madres: la propuesta que busca adaptar el trabajo a la vida real

Por Bruno Cortés

 

En la Cámara de Diputados no solo se discuten grandes reformas económicas; también llegan iniciativas que parten de una realidad cotidiana que millones de personas viven todos los días. Ese es el caso de la propuesta de la diputada Verónica Pérez Herrera, del PAN, quien plantea modificar la Ley Federal del Trabajo para que las madres trabajadoras puedan acceder al teletrabajo entre uno y tres días, cuando exista una causa justificada relacionada con la atención de sus hijas o hijos, ya sea por motivos escolares o de salud.

La idea, que ya fue enviada a la Comisión de Trabajo y Previsión Social, busca añadir una fracción al artículo 170 de la ley laboral. En términos simples, lo que propone es que el trabajo desde casa no sea un favor ni una concesión informal, sino un derecho que pueda acordarse con el patrón, definiendo claramente qué funciones y responsabilidades se desempeñarían bajo esta modalidad. Es decir, no se trata de dejar de trabajar, sino de cambiar el lugar desde donde se cumple con el empleo cuando la familia lo necesita.

La diputada parte de un problema estructural: la falta de equidad en el mundo laboral. Para Pérez Herrera, hablar de igualdad no solo es abrir oportunidades, sino quitar obstáculos que siguen afectando más a las mujeres, especialmente a las madres. Reconocer su doble papel —trabajadoras y cuidadoras— implica ajustar las reglas del juego para que no sean castigadas por su condición maternal ni obligadas a elegir entre el empleo y la familia.

Las cifras ayudan a dimensionar el tema. De acuerdo con datos del Inegi, en México hay alrededor de 4.18 millones de mujeres que son madres solteras y que, además, están solas al frente del cuidado de sus hijas o hijos mientras trabajan para sostener a su familia. Para ellas, cualquier emergencia escolar o de salud se convierte en un dilema: faltar al trabajo y arriesgar su ingreso o descuidar una responsabilidad familiar básica.

La iniciativa señala que la rigidez de muchos centros laborales no permite una conciliación real entre la vida personal y el trabajo. Esa tensión constante termina afectando el desempeño laboral, la estabilidad emocional y la calidad de vida de las familias. Por eso, se plantea que la legislación laboral debe actualizarse y reflejar la realidad social actual, donde la flexibilidad no es un lujo, sino una necesidad.

Desde esta lógica de política pública, permitir el teletrabajo en casos justificados ayudaría a reducir el estrés, mejorar la calidad de vida de las madres solteras y, al mismo tiempo, beneficiar a las empresas al aumentar la productividad y evitar la pérdida de talento femenino. La falta de esquemas flexibles, advierte la diputada, también perpetúa las brechas de género, porque son las mujeres quienes históricamente cargan con las tareas de cuidado.

El fondo del planteamiento es claro: crear un entorno laboral más equitativo e inclusivo, donde las mujeres puedan desarrollarse profesionalmente sin ser penalizadas por su rol familiar. Con esta propuesta, se busca avanzar hacia una política laboral más humana, que entienda que el trabajo y la vida personal no están peleados, y que adaptarse a esa realidad también es una inversión en desarrollo sostenible.

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