Negar la crisis

Número 521 | La Carpeta Púrpura 521 | Yuri Serbolov

El gobierno de Calderón se ha propuesto desaparecer la crisis a golpe de palabras, con declaraciones optimistas, llamando “catarrito” a lo que luego devino en “neumonía”. Desaparecerla, como decían en mis tiempos, “a golpe de periodicazos”.

¿Por qué lo hace?

Quizá porque piensan que fueron contratados como los bufones del optimismo, como quienes tienen la misión de levantar los ánimos arriba, como que pensaran que si se reconoce la magnitud del problema van a provocar desánimo, suicidios, parálisis. Pareciera que el presidente tiene la función de decir que el “paraíso” es la oposición y el “infierno” la Presidencia.

Los críticos, los catastrofistas están en la oposición. Son quienes tienen que llamar a las cosas por su nombre, son los que tienen que ser realistas, crudos, agudos.

En cambio, la función del gobierno es presentar todo color de rosa pastel, todo

bonito, todo maquillado, todo dulce, todo cursi, como si el peor huracán fuese una simple brisa que acaricia nuestras mejillas.

Pero no llamarle al lobo por su nombre no desaparece al lobo, al igual que no decirle al paciente que tiene cáncer no lo cura... ¿por qué, entonces, fingir demencia? ¿Por qué negar lo obvio, más si sabemos que un error de diagnóstico nos va a llevar a un error en el tratamiento y ello nos va a llevar a un error de pronóstico? Lo ideal sería leer bien los síntomas y actuar en consecuencia.


Pero más allá de si uno quiere ser optimista o pesimista, agorero del desastre o profeta del paraíso, si uno quiere ser de la teoría de la conspiración o propagandista de escenarios color de rosa, lo cierto es que la crisis es una gran oportunidad para hacer cambios, para convocar a la unidad, para tirar a la basura lo que ya no sirve, para superar viejos paradigmas, para poner a prueba a los hombres...


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