Descomposición Nacional EL PROBLEMA ESTA EN LA CABEZA

Número 510 | La Carpeta Púrpura 510 | Yuri Serbolov

Descomposición Nacional

EL PROBLEMA ESTA EN LA CABEZA


Calderón pensó que sólo con voluntarismo político iba a corregir el problema de la inseguridad. Como si bastara sólo la decisión o el deseo presidencial para que ese cáncer se curara. Pero como ya lo advirtió el general Gordon Sullivan -quien hizo la reingeniería del ejército norteamericano, una organización de un millón y medio de efectivos y un presupuesto anual de 63 mil millones de dólares- “la esperanza no es un método”. Es decir que las cosas no cambian porque esperemos que lo hagan, sino sólo cuando hacemos algo para cambiarlas.


No es un problema de meterle más dinero o fierros (armas, computadoras, redes) ni es un problema de crear bases de datos de delincuentes o de ex policías. Se trata de un problema de desalineación a principios

que empieza desde la cabeza, desde el propio Presidente de la República y se extiende por todo el cuerpo nacional.


Si el presidente se roba unas elecciones, si el presidente miente y jamás lo reconoce, si jamás ofrece una disculpa, si jamás repara el daño, si jamás hace el voto de no volverlo a hacer, entonces se manda un mal mensaje a todo el cuerpo social y nacional de que la impunidad y la corrupción es el ejemplo y el modelo a seguir. “Si el presidente lo hace, por qué yo no”, parece ser la consigna nacional.


No se puede violar principios sin pagar las consecuencias. No se puede poner por encima los intereses y los privilegios sobre los principios sin que tarde o temprano nos pasen la factura, nos llegue la cuenta. Todo cuenta, todo se paga. Aunque no siempre se cosecha el mismo día que se siembra.


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