Obama es la esperanza blanca

Número 517 | La Carpeta Púrpura 517 | Yuri Serbolov

En 1960, Kennedy fue la esperanza negra;
en 2008, Obama es la esperanza blanca

En 48 años, desde John F. Kennedy, no se había despertado tanta esperanza en Estados Unidos en un cambio presidencial, como con la elección de Barack Obama.
Tienen muchas coincidencias: ambos son liberales, ambos son demócratas, ambos representan el cambio. La diferencia es que Obama llega al poder en uno de los momentos más críticos de Estados Unidos, cuando está en plena recesión económica, en medio de una crisis financiera que algunos señalan que es igual o peor a la de 1929 y cuando su prestigio y liderazgo a nivel internacional está en duda.
Obama tiene como objetivo reconstruir el liderazgo de EU en el mundo y para ello pretende utilizar su fuerza diplomática, militar, su inteligencia,

su fuerza legal, el poder de su economía y su ejemplo moral.
Curiosamente en todos esos ejes los últimos gobiernos de EU han mostrado déficit o deficiencias graves.
Kennedy fue asesinado en 1963, luego en 1968 fue asesinado Martin Luther King y el 30 de marzo de 1981, justo 69 días después de tomar posesión como Presidente, sufre un intento de asesinato Ronald Reagan. 
Esos se agregan a los asesinatos de Abraham Lincoln en 1865, de Garfiel en 1881 y de McKinley en 1901 (ver gráfica en la página 6). Mucha violencia política para una democracia. 

La inteligencia de EU no pudo anticipar ni prevenir los atentados terroristas contra el Pentágono y las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, así como tampoco el derrumbe de la Unión Soviética.


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