México, ¿sin autoridad moral? TRES VIOLACIONES

Número 503 | La Carpeta Púrpura 503 | Yuri Serbolov | Imprimir | Enviar

Pero Calderón y su pandilla prefieren estar en las fiestas del porfiriato ignorando que una revolución social está tocando a su puerta.

La violencia del narcotráfico es simplemente el rugido de una sociedad que está desesperada, hambrienta, que no le han dejado una manera sana de progresar, de desarrollarse. Como dicen los expertos, no podría progresar el narcotráfico sino fuese socio de empresarios, de generales, de banqueros, de lavadores de dinero, de prestanombres, de obispos, de periodistas, de jueces, de abogados, de policías, de funcionarios públicos... e incluso de ex presidentes y de prominentes miembros de la clase política.

No puede haber alineación a principios sino estamos atentos, sino cultivamos la introspección, el ejercicio de conciencia. La violación de principios se da entonces por inercia, en la inconsciencia, en automático. Se vuelve una práctica común, cotidiana, algo “normal”.

En México el tarado es el que estudia, el que invierte, el que trabaja, el que paga impuestos.

Incluso cuando alguien denuncia un delito se vuelve sospechoso. Cuando uno denuncia un exceso le hacen pagar un viacrucis. En México tienen más derechos los violadores, los asesinos, los corruptos que un simple ciudadano. México es un país donde la sociedad le teme a veces más a los policías que a los ladrones. Donde un policía no es visto como alguien que trae seguridad y paz, sino alguien que va a abusar de uno, a sacarle una mordida, una lana o quien lo intimida a uno.

México es un país donde el presidente no es sirviente de los ciudadanos sino sirviente de sus propios intereses, de los de sus familia, de sus amigos y de los grupos de poder y de interés que representa.

Donde los intereses partidistas están por encima de los intereses nacionales.


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